Acto primero:
Yo nunca he sido chismosa, eso es de viejitas. No me gusta que la gente comente sobre mí a mis espaldas y mucho menos las habladurías, entonces yo tampoco lo hago. Cuando alguien quiere chismearme ALGO yo le pido que, por favor, se abstenga.
Pero curiosa... Eso sí. Y con todo. Curioseo mientras camino, curioseo a la gente de los otros carros, curioseo en Saga, curioseo a todos en el micro, curioseo en el cuarto de mi amiga y curioseo en mi cocina.
Siempre observo todo porque por la vista entra todo, así como por los pies entra el frío (según mi mamá). Observo la jarra con agua, observo los árboles del parque, observo las olas en el mar, observo las casas pintadas de rosado, observo los libros en Crisol y observo la disposición de los muebles de Starbucks.
Acto segundo:
Me derriten los chicos en skate. O sea, si yo veo a un chico subido en un skate en la calle, simplemente paro en seco y me detengo a observar, tan conchudamente como muchos viejos verdes se detienen a observarme a mí (y que después me ando quejando). Poquito falta para que les grite cosas, también. Ya me imagino diciendo: "¡Qué tal dirección!" o "¡Patíname a mí, papito!" o "¡Cómo quisiera ser esas rueditas para sostenerte!" y cosas por el estilo.
Me derriten los chicos en skate y si están usando skinny jeans, la cosa es peor. Y la probabilidad de que un señorito skatero use skinny jeans es bien amplia, porque así es la moda sexy y caleta y es algo muy beneficioso que a las chicas como yo también nos favorezca la moda sexy y caleta varonil.
Acto primero + Acto segundo = Acto tercero:
Taca, taca, taca, taca, taca, taca, taca...
[Paro la oreja y escucho atenta desde mi cama cerca a la ventana.]
Taca, taca, taca, taca, taca, taca, taca...
[Es evidente que afuera, doce pisos más abajo, transita algún individuo trepado en un skate.]
entonces corro
(sí, aunque sean tres metros los corro, porque por nada en este mundo me voy a perder semejante espectáculo).
(sí, aunque sean tres metros los corro, porque por nada en este mundo me voy a perder semejante espectáculo).
Llego a la ventana cual señito que corrió pa' chapar la combi y, por poco, me lanzo al precipicio con tal de seguir con la vista al maravilloso hombre que decidió hacerme la vida bonita trepándose en esa tablita con cuatro ruedas para desplazarse así, tan ligerito y tan sensual.
Comienzo entonces a sentir la euforia y ya hasta me estoy ruborizando, cuando me percato de que, por atolondrada (y por haber corrido hasta la ventana), ahí van volando mis lentes Guess, en dirección al piso. Parece que me aproximé a tal velocidad y con tanta aceleración que, si antes los traía puestos en la cabeza tipo vincha, ahora ya son historia.
Son historia porque ya me volví Newton y estoy comprobando por mí misma -con mis lentes/manzana- que sí existe algo que jala las cosas "hacia abajo". La gravedad es evidentísima y el ¡CRASH! también, porque no sólo se estrellaron, los pobre lentecitos nuevos, sino que también todos voltearon a mirar qué coño había sucedido, hasta el chico del skate.
Y obviamente, todo lo que cae viene de "arriba", entonces "abajo" un tumulto de gente mirando "desde abajo" en dirección "hacia arriba" y yo tratando de esconderme "arriba".
Qué tal roche.
La curiosidad finalmente mató al gato, o en este caso a mis lentes. Lo bueno del asunto es que el muchacho sí estaba usando skinny jeans. Bien churro. Valió la pena.
(Así de lejos queda mi ventana de la calle).

2 Shhhh...:
no lo puedo creer, pobres lentes!!!
creo q el soundtrack para este post es..... claaaaaaaro: "Skater boy" de Avril Lavigne, jajaja!!
taca, taca, jaja!!
es que ese soundtrack se cae de maduro.
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